martes, 17 de abril de 2012

Sanfermines - La Procesión [621]

Una foto para un día: la procesión de San Fermín en los Sanfermines de Pamplona


En la mañana del día 7 de julio las autoridades, el clero, representantes de los distintos gremios y cofradías de la ciudad y fieles se visten con sus mejores galas y trajes tradicionales para sacar a San Fermín en procesión.

La procesión da comienzo minutos antes de las diez de la mañana cuando la Corporación del Ayuntamiento acude a la Catedral, escoltada por clarineros, timbaleros, maceros, escolta, txistularis, gaiteros, comparsa de gigantes y cabezudos y La Pamplonesa, la comunidad de Capuchinos y las cofradías.

Una vez dentro la comitiva recoge al Cabildo de la Catedral, en un ritual que les encamina por las calles Navarrería, Mercaderes, plaza Consistorial, Bolserías y Mayor hacia la iglesia de San Lorenzo. Es aquí donde se recoge al santo en su capilla para sacarlo en procesión.

San Fermín llevado por una extensa comitiva recorrerá las calles de la Taconera, Rincón de la Aduana, San Antón, Zapatería, plaza Consistorial, San Saturnino y Mayor. Desde donde sigue el recorrido por las calles Mayor y San Antón, plaza del Consejo, calle San Saturnino y vuelta a la calle Mayor, para volver a la iglesia de San Lorenzo donde se deposita la imagen de nuevo en su altar. A continuación se canta una misa solemne, tras la que el cabildo regresa a la Catedral y la Corporación al Ayuntamiento cerca ya de las dos de la tarde.

A lo largo de la mañana se producen situaciones de gran emoción, el más conocido es el llamado "el momentico", que tiene lugar al finalizar la misa en la iglesia de San Lorenzo, cuando las autoridades civiles y eclesiásticas se dirigen hacia la Catedral; en ese instante los gigantes danzan en el atrio acompañados de la gaita y del txistu, de fondo replica la campana María, se escucha “El asombro de Damasco” interpretado por La Pamplonesa.

La comitiva de la procesión la encabeza la Comparsa de Gigantes y Cabezudos, seguidos de la Cruz de San Lorenzo y la Cruz Arzobispal, a continuación los gremios históricos de carpintería y labradores, la Hermandad de la Pasión y la Congregación Mariana, detrás los clarineros y timbaleros, la bandera de la ciudad, dantzaris y txistularis municipales. Tras de ellos, el Portador y la Imagen del Santo, seguida del Cabildo catedralicio, arzobispo de Pamplona, de los maceros y cerrando la comitiva la Corporación Municipal, con el alcalde, libreas, Policía Municipal y escoltas de gala. Por último, la banda municipal La Pamplonesa cierra el desfile.

El busto de San Fermín que se pasea en esta ocasión es una talla de madera de finales del siglo XV, revestida en plata en 1687. En el pecho porta un relicario, también de plata. La escultura se asienta en una rica peana labrada en plata que data del año 1746.

En cuanto a los orígenes de este acto religioso, se sabe que ya en 1386 se celebraba la procesión en honor de San Fermín, pues fue entonces cuando el Rey de Navarra Carlos II recuperó una reliquia del santo que se encontraba en Amiens, y la depositó en a la iglesia de San Lorenzo. Aunque el culto está documentado desde el siglo XII, cuando era obispo de Pamplona Pedro de Artaxona. En Amiens, la ciudad donde murió martirizado, la devoción a su figura aparece en sus letanías desde el siglo VIII.

En cuanto a la fecha, en un principio, el santo salía en procesión el 10 de octubre, fecha en la que se conmemoraba su llegada a Amiens. Es a partir de 1591, cuando se traslada el culto al 7 de julio para evitar los fríos otoñales. De esta manera, la fiesta religiosa coincidía con las Ferias en su honor que se celebraban entre San Pedro y el 18 de Julio.

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